jueves, 25 de diciembre de 2008

Inolvidable

Hay tantas canciones que la traen a mi mente, tantos lugares, tantos olores, tantas otras mujeres.

A veces cuando cansada de recuerdos busco amor en besos ajenos sólo me hostigo de vacío, de nada. Hoy todo es así sin ella.

Era tan bella... tan bella. Me ardía en cada espacio entre átomos su brillantez, su paciente belleza, su armonía.

Recuerdo que cuando conocí a Steve salíamos con sus amigos y mirábamos anime en la casa de alguno de ellos, recuerdo que JD me recogía y luego nos íbamos a correr en su auto a mil por hora "Oe y ya te agarraste a la chibola esa?" y así comenzábamos a competir por todas las flacas del mundo que nos habíamos agarrado "No weon, Steve es otra cosa, medio serio es" y nos cagábamos de risa, nos gustaba burlarnos de él, de Renzo, de Michael, de todos mis ex, "este sería tu enamorado número cuchumil que hacemos cachudo, ay Patricia, toda la vida, tú me haces pecar" y a tomar café con cerveza.

El día que fuimos a caminar a la playa sentí nervios porque había escuchado que iría Ray, el chico más popular del grupo, algo así como el líder "El líder de los pavos" me burlaba con JD en su carro "yara cholo, ahí veo una mancha medio friki, ajá, ese de ahí es Steve, sobrado Ray es el que va adelante, jajajaja, qué cague de risa va a ser esto, te cuidas pues, lo disfrutaré..." antes de bajar del carro JD me dijo "maaaanya! Quiero ir contigo", salí del carro, no entendí sino hasta ver con quién venía Ray, el líder de los pavos, ese de cabello largo y negro tenía que ser líder no por ir adelante, sino por quien iba a su lado. Jamás había sentido algo así, siempre había imaginado lo que sería, pero jamás lo había sentido, eso pues, estar en un grupo donde yo no sea lo máximo, sino otra. Parecía una fiera, una fiera dirigiendo su grupo, es más, dirigiendo al líder. Sus alborotados cabellos ondeados y castaños recordaban los de un león, su piel canela brillaba bajo la blusa blanca y el pareo celeste, sus muslos eran simplemente hermosos, toda ella era perfecta, y lo peor, ella lo sabía demás. Caminaba como si no existiera nadie más en el mundo, contorneándose, acariciando sus cabellos, mirando de frente y a los costados, jamás hacia abajo, pero sobretodo: ignorándome.

Todos me saludaron, me presentaron al líder que por cierto era otro alucinado, no me dio ni la mano, sólo alzó una ceja y sonrió, luego miró a su amiga y ambos se carcajearon. Poco acostumbrada a estos tratos yo también sonreí y traté de ignorarlos, me uní a Steve y sus amigos, sin embargo aquí algo andaba mal pues Steve no me abrazó, no me miró, no me nada, estuvo las cuatro horas riendo - o tratando de - con Ray y su amiga, la cual disfrutaba esto pues de cuando en cuando me miraba y se reía más fuerte. Está bien, ya entendí, esto es la guerra.

Me fui, caminé desde Barranco hasta el límite entre Miraflores con Surquillo, fumé menos de una cajetilla de Marlboro rojo, aun así no lograba sentirme bien, estaba parada sobre no sé qué puente mirando sin mirar los carros que pasaban por abajo.

-¿Qué pasa hoy peke?- Cada que escucho esa palabra todos mis problemas se desvanecen, es cómo la fórmula mágica.
-Josué! Flaco! No... Nada, o sea, qué haces por aquí- eran como las siete de la noche y Surquillo no es algo que digamos muy hermoso.
-Visito un amigo de la universidad, vengo de comprar cigarros, quieres?
-No, tengo los míos
-Algún día dejarás de fumar, tanto hace daño peke... Qué haces tú por aquí.
-Josué...- miré hacia abajo, estaba algo mareada, en realidad me sentía sola bastante rato atrás, desde que dejé a JD - alguna ves te han humillado y no has podido hacer nada?- Josué me miró y sonrió, sus dientes siempre han sido hermosos y blancos, sus ojitos dormilones, Josué es guapísimo.
-Ay peke, esa gente tonta, avísame nomás, no tienes que hacer nada, yo los mato, no, yo arrugo, jeje, pero... Creo que con ignorarlos sobra, que no te importen, quién te hizo daño?
-Una tipa a la que conocí hoy, camina como volando, el baboso de mi novio estaba ahí risa y risa con ella y ella se reía de mi... Pero está más buena la tipa esa, en serio Josué, se te chorreaba jajajaja.
-Ay qué cabra! jajajajajajaja.
-Me voy Josué, como siempre, es hermoso verte.


No le conté nada a JD, aunque él me preguntó mucho por esa salida, casi lo atoro con un pan duro, el ocho de marzo me dejó afuera de la casa de la pelucona esa, con un pedazo de pan aún en la boca.

-Esta sí te la cuento, algo bueno pasará cholo, Steve se va a arrepentir.
-Ay Paty, recuérdame jamás terminar contigo- y JD se fue en su carro.

Esa tarde jugaron play de todas las maneras posibles, otros tomaban fotos y yo me chorreaba sobre el mueble aburrida ya que, como la otra ves, ella era el centro de atención. Yo estaba sentada en el mueble más pequeño, a mi izquierda estaba Steve con un mando de play, a su izquierda Melissa, la tipa esa, su cabello, su perfume y su mano haciéndole cosquillas a la espalda de Steve, mis ojos se abrieron así O_O!, mi mano subió y agarró la de ella y la retiró, ella en su sitio y sin mirarme sonrió, yo me levanté del mueble y los miré indignada, dispuesta a retirarme insultándolos, ella me ganó y dijo "Voy con Patricia a comprar, van a querer que traigamos algo?" me llevó a la calle y cuando me disponía a decirle que era una p... me besó. Ay, JD, donde está tu cámara cuando la necesito, fue inesperadaso, increíblemente insospechado. Después de besarnos separó lentamente su rostro del mío y con sus brazos alrededor de mi cuello me dijo "tenía ganas desde la primera ves", yo me dejé caer sobre la pared y sin entender nada sólo me quedé callada "besas bien, vamos a la casa, quédate hasta tarde ya?". Ya =D!

Steve no entendía cómo nos hicimos amigas tan pronto, íbamos de compras, al jockey, al cine, a donde sea juntas. Era parecida a mi en muchas formas, amaba la música, cantaba, le gustaba el anime, de más está decir que era bisexual, le gustaba leer y además también le gustaba drogarse conmigo. Era muy diferente a mi, cuidaba lo que comía, vestía muy femeninamente, se arreglaba al detalle, era ordenada, era modelo, sabía conducir, relativamente responsable, hermosa.

Cada ves que la amaba me repetía tiernamente y en susurros que me amaba, que nunca la deje, que yo era cada uno de sus delirios, shhh, yo sé mi amor, tú eres todos los míos, mis delirios, mis realidades, mis sueños, este y todos mis mejores momentos...

-Oe JD, ando media melancólica, o sea, tú y yo salimos, pero tu paras de viaje, vamos un toque por ahí, Melissa me quita tiempo, no me quiero estancar, como que me aburro, vamos a dar una vueltita en tu transformer.
-Vamos Paty, vamos. Luego me dejas comerme a Melissa.
-Luego los dos nos comemos muchas Melissas!

Dios bendiga ese auto, magnifico, viejo pero veloz, el auto de papá, el Kuro-chan, el transformer más monse pero el más bacán. Y corría, volaba, te ponía medio alucinado, todo era risa, todo era llanto adentro…
-Oe, vi a Josué.- JD sordo iba a toda velocidad tratando de ganarle a otro carro. Esperé una respuesta, estaba bastante concentrado en su carrera – Le conté que Melissa coqueteó con mi novio, cuando sepa que dejé a mi novio con irme con ella será muy gracioso jajaja, y eso que yo no quería venganza…- Dieron una curva, se lastimó el cuello – Juan David! Contrólate hombre, ese idiota debe andar drogado…-JD la miró sonriente – Ok, está bien, pero la diferencia entre él y nosotros es que nosotros somos consumidores responsables- a partirnos de risa.
-Oye Patricia, estás bien ¿no? Viste a Josué y no pasó nada ¿no? – Patricia lo miró irónicamente – Le tengo anticuerpos, tú sabes.
-Josué es un ángel… Oye vamos a intoxicarnos en el grifo.
Había un grifo cerca, decidimos ir a ver si tenían hamburguesas, mientras JD trataba de estacionar más o menos el carro sin matar gatos ni señores gordos yo la vi. Saliendo del market, abrazada por un tipo flaco y de cabello largo, sin lugar a dudas el líder de los pavos, ajá, mi buen amigo Ray.
-Vámonos.- Fuimos al sagrado Mc Donnalds, padre de mi gastritis.
“No entiendo, esa no eres tú, JD, debimos atropellarlos, no no Patricia, está bien, así lo planeamos mejor, sin gente, sin mucha gente, porque quiero q vean lo horrible que queda después, yo soy mucho más bonita que ella, no se trata de eso, vamos a buscar a la chata, no, a Steve, a cualquiera de esos idiotas que siempre están ahí, tengo que ir a ver a alguien. Patricia vamos a tu casa, no JD, está bien, sólo necesito un cigarro y respirar el mar, vamos a tomarnos fotos a ese parque… ¡No! Carajo, fui ahí con ella… ¿Estás bien? No. No, no! Todo está mal, no debió ser así, qué me pasa, si saliendo con ella salí con Pepe, con la chata contigo, JD, algo anda mal… Aquí algo anda mal.”
Las luces de los postes, las luces de los otros carros afuera se difuminaban en mi mente, creando formas confusas, unos labios, una nariz chiquita y dura, unas hermosas piernas, sus perfectas manos, su cuello, sus huesos, su sonrisa, momentos irreales, cosas que no existían, mis carcajadas me devuelven poco a poco a mi realidad, así, sin darme cuenta han pasado varios días y yo juraría que hace veinte minutos subí a este carro, maravilloso carro de papá.
-Patricia, tienes una llamada en tu celular, contesta rápido que no quiero estar con tu mamá mucho tiempo, le temo a su súper level con la cerveza, yo sólo tomo corto, tú sabes…
Me acerqué al móvil, no había número, decía “desconocido”, contesté pensando que sería otra ves Steve rogándome una explicación, esa había sido mi distracción en esos días.
-Aaaaaaló- dije mientras prendía un cigarro y sostenía el teléfono junto a mi oreja izquierda. Estaba afuera de la casa de mi madre, había estado toda la mañana en casa de JD viendo videos de patinadores de todo el mundo y con ganas de cerveza, ahora lo siguiente me mareó sin alcohol.
-Feliz ocho Paty, pensé que sería buena fecha para llamarte… Otro mes y no me has llamado, ni te has conectado, ni has contestado mis llamadas… ¿Todo está bien?- sonaba triste, herida, sin entender.
“Diablos, esto no es real, ella no es real… diablos, JD, sal de esa casa”
-No, cambié de número y no tengo tiempo para nada desde que tengo novio… Ajá, salgo con un chico, recién pero es serio. No quiero salir con alguien que está con mil personas a la vez, alguien que me hace retroceder, tan frívola, tan aparente, alguien que se drogue y esas cosas, yo le voy al Necaxa, no me llames cholita, cuidate harto, chao.- Colgué el teléfono. Caminé, caminé no sé por donde pero caminé, el aparato seguía sonando tanto que me hartó y lo dejé sobre un carro en el camino, sin darme cuenta estaba llorando, sin darme cuenta estaba sentada en un parque sin mi móvil y sin dinero, todo estaba en el carro de JD. Jodida y sin saber donde me eché en el césped, con ganas de ver el cielo, pero vi la cara de Ray.
-Steve tiene razón, estás loca. ¿Tú no vives del otro lado?
-Melissa tiene razón, eres bien metiche.- lo dije con odio, seguí recostada mirando hacia un árbol a mi costado.
-Melissa… Oye, sorry por todo, me contó que ustedes estaban y que sentían cosas, yo no sabía, te agarré cólera, pero al final terminó conmigo hace como tres semanas, olvídate de eso, nosotros nos llevamos bien ¿no?
Me levanté de un salto, lo miré como dos minutos con mis ojos agrandados por el exceso de maquillaje. Me ayudó a llegar donde mi madre, JD me dejó en mi casa y toda la tarde planeé las disculpas, la ropa, la pose, el beso del perdón y toda mi vida al lado de Melissa.
Ya en el Callao, lo más lejos del mundo para mi casa, asustada porque su madre me odiaba, esperé a que salga de su casa a correr, esperé como dos horas hasta que vi salir a su primo “¡Antonio!” grité, él me sonrió, me saludó, hablamos un rato, luego fui directa “Oye y tú prima qué tanto hace que no ha salido a correr hoy”, noté que su rostro cambió, se puso triste, me cambió de tema “Oye, oye, mírame, qué pasó, dime carajo, sabes que tu prima y yo somos como hermanas, que la quiero y me preocupa, qué ha pasado” ah ya, así sí, ajá, la cagada, o sea mi culpa, ah ya, qué bien que se esté rehabilitando, que se la hayan llevado sus papis, no sabía nada, jamás lo pensé, la cagué por el teléfono, cuándo saldrá la flaca, ahora si cómo voy a esperar, Antonio no se da cuenta, a mi me lleva el chanfle, carajo, me voy a mi casa o a mi me matan…
“Lo juro JD, no significa nada, tú me conoces, te la hubieras agarrado no más, además hay mejores prospectos, por favor, te ofendo, ya papi, vamos a dar una vuelta en tu carro, ponme música, sabes de mis problemas de concentración, ayúdame a olvidarme de toda esta payasada, me pasé, además ya pasó más de un mes creo, si oye, qué rápido, vamos a tomar fotos al parque Kennedy”, dimos vueltas por ahí, por aquí, por todos lados, tomando fotos tontas. “Oye Paty, esa flaca…” sí, flaca. Estaba muy flaca, recuerdo la primera vez que la vi, una gran diferencia, tenía barritos en la frente, sus piernas estaban huesudas, ojeras, parecía muy maltratada. Sin embargo, la magia seguía en ella, su melancólica mirada apuntaba al suelo donde había caído una pulserita, sin que se de cuenta levanté la pulserita y la puse frente a sus ojos, luego la saqué y le sonreí “¡Hey! ¡Sorpresa bonita!” me miró con cara entre asombro y decepción, sus ojos se nublaron, empezó a balbucear, no entendí, traté de darle la pulsera en su mano “Melissa, soy Paty, está bien…” se tapó los oídos y cayeron lágrimas de sus ojos, trataba a toda costa de que no la mirara, me sentí tan horrible, tan mal, por si fuera poco, vino su madre y la abrazó, me lanzó una mirada de furia, se la fue llevando, mi amor estaba roto “¡Nunca más me harás daño! No te voy a llamar, olvídate de mi, ódiame, te odio, ódiame” me gritaba mientras yo sostenía la pulserita, mientras iba cortando mi piel, mientras iba aceptando que me había enamorado y que todo lo había echo mal, esas palabras al teléfono no debí decirlas, mis pasos hacia el carro de JD, le regalé la pulsera, me sequé las lágrimas, JD se burló de la pulsera rosinegra, yo sonreí “Ella estaba loca cholito, vamos por un starbucks”. Después de un tiempo a JD se le perdió la pulsera, conocí emociones fuertes junto a otras personas pero a pesar de estos dos años aun la considero inolvidable… Otro de mis grandes errores, cada que lo pienso me doy cuenta que la vida me da muchas opciones de ser feliz, pero, yo las dejo pasar.

Hoy: Inolvidable – Reik.

PD: Muy largo ¿no?


sábado, 13 de diciembre de 2008

Con ganas

ESTE ES MI BLOG, ESTE ES MI ESPACIO, ESTAS SON MIS GANAS
MI DERECHO Y MI LEY POR MI MISMA, MI PEDAZO IRREAL DE KATYTYS EXTREMA
ASI QUE EN USO DE MI LIBERTAD DE EXPRESION ESCRIBIRE QUE ESTOY CON GANAS DE ESCRIBIR LO QUE NO PUEDO GRITAR, COSA QUE NISIQUIERA TIENE QUE INTERESARTE, PUES MAL, AQUI VOY:
NUNCA MAS DEJARE QUE ME CHANTAJEEN EMOCIONALMENTE
NUNCA MAS DEJARE QUE USEN MI PERSONA PARA UNA MENTIRA
NUNCA MAS DEJARE QUE ME USEN
NUNCA MAS DEJARE QUE ME FALTEN AL RESPETO POR MAS ANCIANOS QUE SEAN
NUNCA MAS ME DEJARE PISOTEAR POR NADIE
NUNCA MAS PENSARE QUE SER VIRGEN ES MOTIVO DE ORGULLO YA QUE LA VIRGINIDAD NO TE HACE NI MEJOR NI PEOR
NUNCA MAS PENSARE EN EL QUE DIRAN
NUNCA MAS PENSARE QUE LO QUE MANDA EN LA RELACION ES EL TIEMPO QUE TIENEN JUNTOS
NUNCA MAS PENSARE QUE PORQUE LLORA, ME COMPRA COSAS, ME SIGUE, ME RUEGA, ME ADORA, NECESARIAMENTE ESTA ENAMORADO DE MI, SINO QUE MAS BIEN ESTA OBSESIONADO
NUNCA MAS TAPARE EL SOL CON UN DEDO
NUNCA MAS LE DARE IMPORTANCIA A LOS LLANTOS Y RUEGOS
NUNCA MAS EXISTIRAN SEGUNDAS OPORTUNIDADES
NUNCA MAS CALLARE TODO A LO QUE LE TENGO MIEDO, POR MIEDO.

Hoy tuve ganas de escribir, adios a todo, adios a mi.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Mi primer amor

Cuando yo tenía dieciséis años no sabía qué era sentir profundamente, sabía que me había sentido profundamente triste, pero no sabía que era sentir con profundidad, desde lo más recóndito de mi, por más que sabía que amaba a mi mamá y a mi abuela, a mi hermano también, no sabía lo que era sentir amor incondicional por alguien ajeno a mi circulo familiar, por alguien a quien no conocía, alguien a quien “no tenía que amar” por genética o lazos de parentesco. A los dieciséis era feliz.
En el colegio había sido increíble, lo que a los demás les causaba problemas para mi era pan comido, no hacía mucho esfuerzo para sobresalir, además que los profesores me amaban, bueno, en cuarto como que me abandoné un poco… y ya en quinto era un vago, sin embargo ya había llevado muchos diplomas a mi casa y pues si mi mamá hacía berrinche por un doce o un once esos ya eran caprichos ¿no?
A los dieciséis yo creí enamorarme, no, antes, ella no era hermosa, ni siquiera muy inteligente, pero me gustaba y yo le gustaba también, no sé porqué dejé que el miedo me venciera, aunque a decir verdad yo siempre he sido un poco inseguro, esta estúpida inseguridad se incrementa conforme voy madurando, qué ridículo, pero bueno, así es.
A los dieciséis había terminado el colegio y quería esa delicada flor para mi, esa pues, la delicada flor de… cualquier mujer.
Tenía un grupo de amigos en la calle, siempre nos íbamos a jugar cualquier cosa, en el ciber de la cuadra, tomábamos y siempre terminaba mamadaso, el gordo sin embargo siempre me ayudaba, a pesar que me jodía, porque siempre ha sido un jodidaso, me ayudaba, me cargaba, me ayudaba pues. Él y los demás cada de hablaban de flacas como que exageraban las cosas, yo me reía, no había estado con nadie que ellos conocieran, además siempre debían ser algo así como Pamela Anderson, nada que ver si le llevabas a la hija de la doméstica con pantalón de mil dólares, tenía que ser el clon de Pamela Anderson aunque sea con pollera. Emilio siempre hablaba de las flacas más ricas, mejor vestidas y con cara de bebe, que sólo con su level podríamos levantarnos algo semejante, además el webon este siempre ha tenido su jale, y eso que se echa cremas y todas esas mariconadas, no interesa, él es así. Un día él y el gordo comenzaron a hablar de una flaca que según Emilio era chibola, flaquita y parecía un anime, qué cagado ese webon, quien se parece a un anime, pensaba yo. Otro día ella me agregó al MSN, esa herramienta maravillosa a la cual todos somos adictos, yo no sé qué michi pasaba con el gordo, con Emilio ni con nadie, esta chica estaba loca, hablamos de todo, absolutamente de todo y entre chiste y chiste – o por lo menos para mi – quedamos en conocernos y ser enamorados, ajá, la típica salida de los patas que se conocen por el mésenyer, esa herramienta maravillosa a la que todos somos adictísimos, súper fieles, desde hace mucho.
No espero que crean esta historia, es más, me tildarán de idiota, de falto de cariño, loco, etc, como sea aquí va: La vi, no sé como supe que era ella, jamás la había visto, ni por web cam ni nada, ella a mi una sola ves… de noche y con la cam mal puesta. Ella me vio, no sé si estaba segurísima, no sé si siempre era así, no sé ni siquiera si todo esto en realidad pasó, caminamos en un tiempo irreal y antes de pronunciar palabra alguna nos besamos, fue un beso inseguro, gracioso, ni largo ni corto, hermoso.
-Hola ¿Michael?
Y así fuimos a mi departamento a conocernos, seis meses, talvez más.
Oigan si era feliz, ella estaba loca, íbamos a todas partes, reconocí lugares por donde ya había caminado, cada momento a su lado era una nueva experiencia juntos y con el mundo, cada que ella sonreía, cada que ella lloraba nacía una nueva razón para vivir, sus ocurrencias eran propias de su juventud, de sus ganas de hacerlo todo, ella pensaba como todo el mundo pero llevaba sus pensamientos más allá, me hacía ver cosas evidentes que nadie más podía ver, me hacía darme cuenta, y filosofábamos juntos, amábamos el mar, la poesía, la música, reír, llorar, abrazarnos eternamente muy callados, conocí a sus amigos, me sentí como un loco más, ella volaba y yo volaba con ella. Sus llantos sin sentido se prolongaban, sus silencios sin razón eran cada ves mayores, antes me gustaba que me explique las cosas, ahora no decía nada, lloraba, a veces sentía entenderla, otras la impotencia se apoderaba de mi, mi amor se entristecía por nada, que ya no me amaba, que estaba enamorada de Emilio, que siempre lo había estado, que no la deje, que estaba loca, que yo lo era todo, que la dejara en paz, que no me soportaba, que me haría daño, que ni ella se entendía, que era lo mejor para todos, que vaya a verla a su casa porque me extrañaba, que no me vaya a otro país, que no la descuide, que no la entendía para nada, ni siquiera a mi, sólo sabía que la amaba, que de seguro eso tenía que ser amor, que aunque ya hayan pasado cinco meses y medio esto debe ser amor, aunque ella esté con Emilio, si me llama debe ser por algo.
Ella estaba con un jean azul, una polera ploma y una gorra negra, la gorra de su mejor amiga, seguía igual que siempre, sólo que un poco más alta, ahora ella tenía dieciséis y estaba con mi amigo Emilio, ese tarado, mi pata.
Conversamos largo y tendido, nos reímos mucho, volví a ver a su papá y nuevamente no me reconoció, ese señor tiene memoria de dos minutos, cuando iba a irme me dijo que tenía que darme un recado para Emilio ya que no lo veía como un mes, esa porquería, había vuelto de su viaje como dos semanas antes y no salía de su casa porque se había agarrado a la esposa de uno de nuestros mejores amigos, claro que yo jamás le diría eso a ella, me quedaría callado y como un completo idiota le daría el maldito recado a Emilio, ese tarado, mi pata.
-Gracias Michael, eres lo máximo. Le dices que lo lea, que es urgente, cuídate, gracias por todo.- Nos abrazamos y nos dimos un beso en la mejilla, luego metí ese papel a mi bolsillo derecho y caminé rumbo a la carretera, iba riéndome de una cosa graciosa que había dicho, sin embargo me sentía un pobre y triste perro más en este mundo, caminaba casi sin darme cuenta cuando sentí que ella venía corriendo por atrás, no la había visto en casi cinco meses y me había portado como siempre, ella venía corriendo y me abrazó por atrás, volteé y nos besamos, creo que yo ya lo sabía, nos besamos, me besó y yo le contesté, la cagué.
No sé nada de nada, es como si el tiempo se hubiera detenido o hubiera comenzado desde ese día en aquella esquina donde la conocí, a raíz de eso nada más.
Ese fue mi primer amor, nació en el 2004 en un lugar lejano y me hizo ser el hombre más feliz del mundo, aprendí algo que agradezco con todo mi ser, aprendí a sentir profundamente, cada cosa que hice la hice con intensidad, cada momento fue mejor que el anterior, cada golpe más fuerte y cada experiencia más innovadora, creí que nunca lo podría superar, tres años después me volví a enamorar, esta ves el único error fue que se trataba de la misma persona.

Cuando tenía dieciséis era feliz, cuando pasé a los dieciocho supe que lo había sido y no estaba muy seguro, hoy sé que aun me queda mucho por vivir, sin embargo estoy orgulloso de cada cosa que he pasado, sé que cada cosa nueva no necesariamente será mejor, sin embargo ya sé lo que es sentir profundamente, estoy preparado.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Absurda Coincidencia

Su corazón latía fuertemente, la felicidad en ella se confundía con el nerviosismo, así era cada día a las cuatro de la tarde, así era aquel día, todos los días.
Cuando la puerta se abrió supo que sería tiempo, que después de todo la espera nunca sería por gusto, con una sonrisa que pertenecía sólo a esa hora, a ese lugar y a esos momentos. Ingresó a la habitación ciento treinta y cuatro y como cada día era como si acabara de despertar, la realidad parecía entrar en ella de a poquitos, su sonrisa iba debilitándose, su mirada se nublaba, su felicidad parecía incierta, seguía caminando como quien desfila, su final estaba por llegar, esa horrible cama, esas horribles cortinas de plástico, esos aparatos que no conocía y no entendía, todo eso que hacían casi tres semanas formaba parte de su rutina. Su rostro, paralizado en una falsa sonrisa, posó su mirada en la razón de aquel viaje, pronto todo fue más natural, tomó sus manos, se dio cuenta que todo era real, como fue ayer, como será mañana.
-Hoy es miércoles, estás vestida como si hubieras ido a trabajar, tus manos están frías... ¿Estás bien? ¿Ha pasado algo?- El muchacho que la tenía cogida por las manos había posado sus oscuros ojos en los de ella, sus manos estaban tibias y la hacían sentir protegida.
-Verdad, me pasé, hoy fui a hacer un papeleo con mi vieja, ya sabes, esas cosas, tenía que estar vestida así para decir que soy seria, porque soy seria!- sonrió Patricia mientras recibía otra sonrisa por respuesta - Estás calientito, yo también quiero - se acercó a él y lo abrazó, él la envolvió en sus brazos, estuvieron así un buen rato.
-Hueles delicioso hoy- Él acercó su nariz al cuello de ella, Patricia podía sentir su respiración haciéndole cosquillas, sonrió, él la mordió.
Au! Johan, eso duele...- entrecerrando los ojos acercó su nariz a la de él, no había cambiado nada, seguía teniendo esos ojos grandes y negros como con vida propia, parecía un dibujo de tarjeta de dos lucas, sus ojos eran graciosos, la misma nariz larga y redonda al final, sus labios grandes, dientes blanquísimos, no era guapo, pero era él, su cabello, aunque no tan abundante como antes, seguía siendo un desastre, lacio por aquí, ondeado por allá, ahora también crecía dispar.- Johan, ¿Qué nuevo te han dicho los doctores? Derrepente ya puedes salir, porque me has apretado fuerte, estás bien, creo que lo tuyo es flojera- y rieron.
-Nada, yo también pienso eso - se soltaron, ella se acomodó a su lado, él cogió su cabeza, ella acarició su pecho- oye, alguien puede entrar.
-¿y? Acaso no somos...
Entró una enfermera y quedó asombrada al ver a Patricia echada en la camilla de media plaza junto a Johan.
-Bájese de ahí porfavor.- Dijo en tono severo.
Patricia se sonrojó, tenía esa facilidad de sonrojarse con lo más mínimo, Johan quedó callado, tomó a Patricia de una mano y le indicó que se siente, cuando estuvieron en la posición he-venido-a-visitarlo-nada-más siguió la conversación.
-Y como te decía, estoy bien ¿no? Hazme piojitos - Patricia se trepó de los cabellos de Johan - Oye, pero insisto, qué papeles has echo con tu mamá, no entiendo, cuéntame pues, yo qué te puedo contar si paro todo el día aquí.
Patricia siguió masajeando y miró a todos lados para tener un asunto de qué conversar, finalmente, Johan volteó y la miró de abajo hacia arriba, Patricia estaba blanquísima, más que de costumbre, había vuelto a helarse.
-Dime lo que pasa Patricia, estás mal... - Patricia comenzó a llorar.
Patricia odiaba ese lugar, pero consideraba que era sagrado ya que era el único lugar donde podía estar a solas con Johan, además se sentía más en confianza con él.
-Anoche Jake me pidió matrimonio - La mirada de ella estaba fija en la ventana que no daba a ningún lugar, un paisaje neutro, una pared de ladrillos sin pulir.
Johan sonrió, se rascó la cabeza, miró a Patricia, se dio cuenta que ella no estaba bien y como cada vez que ella estaba así la agarró de la mano y con una sonrisa enorme dijo:
-Oye ¡Felicidades! Estás feliz por eso no? Pero estás nerviosa...
Patricia lo miró, las lágrimas caían por su rostro como si quisieran escapar de sus ojos.
-Hace cuatro años te lo dije y me arrepiento tanto, me odio por todo esto, maldición - Patricia cubrió su rostro con ambas manos.
-No, oye no digas esas cosas, oye, pero Patricia date cuenta la edad que tienes, está en ti decidir lo que quieres... Para mi eres como una hermana y me alegro por todas las cosas buenas que te pasan, siempre has estado conmigo, desde hace uf de tiempo, incluso ahora, hasta quisiste donar sangre para mi leusemia, pucha eres la única que ha seguido a mi lado después de todo y siempre vienes...
-Johan yo aun te amo.
El silencio se hizo, todo el tiempo había pasado, pero al parecer no para todos.
-Yo... Pero tú me dijiste que... Y luego Jake y tú... Pensé que todo eso ya había pasado hace mucho, no esperarás que yo haga algo... Sabes que no se puede...
-Ajá. Oye, ya es hora, tengo 24, ya está todo mejor, después de todo eso... Pucha, hace casi cinco años, además no me caso mañana - Patricia sonrió como todos los días a las cuatro y cuarenta y cinco.
-Sister... - Johan pudo notar que estas palabras herían mucho a Patricia, cómo no se había dado cuenta - Patricia, piénsalo bien, es algo serio, casarse no es un juego, además tú estás medio loca - ambos rieron, ella lo golpeó en la cabeza y una enfermera entró a avisar que la visita había terminado.
-Oye fucking, talvez no pueda venir el viernes, mañana tengo cita con el neurólogo... - ella se miró las manos, él la intorrogó con la mirada pero no obtuvo respuesta - pero te veo el lunes! Tendré más cosas que contarte, facil pronto sales, te quiero mucho brother, cuidate, chaito.
-Chao- recibió un beso en la frente y la vio partir con la típica sonrisa, cuando se cerró la puerta tras ella él se recostó en la cama y miró al techo - Todo está bien, nunca te lo diré, nunca.
Al día siguiente la hermosa pareja hacía público su noviazgo, al mismo tiempo Johan salía de la clínica, después de mucho las cosas eran como tenían que ser.

Aunque no necesariamente.

sábado, 18 de octubre de 2008

Un cuento, dentro de tanto aburrimiento e irrealidad

Autenticamente titulado como: Mientras yo lo escrito y tú lo lees.

Suena la canción I wanna hold your hand, que es una de mis favoritas, de mi grupo favorito.
Oh yeah, I´ll tell you something...
En la calle pasa el viento acompañado de la lluvia, hojas caídas del agonizante árbol de mi casa, algún taxi perdido, ninguna vida.
Veo el monitor sucio y en él el reflejo de la lámpara a mis espaldas (lo sé, debería estar al costado del CPU, pero está sobre la silla... Algunas cosas como mi desordenado orden puede sacar de quicio a algunos, a mi me gusta). El teclado se ubica bajo mis dedos heladísimos, sobre un cajón, algún día tuvimos la mesita para la computadora, sólo que mientras estaba en el colegio, un día mi papá la vendió y hasta hoy esperamos, la computadora, mi hermano, el gusto común y yo.
I think you´ll understand…
Entre los arbustos se acerca tambaleante un hombre, sus rojos ojos pueden expresar mil cosas, su enfado, su tristeza, su ceguera... Pero es evidente por todo lo demás que está ebrio y muy drogado. Los puños cerrados, sus pantalones mojados, con una sucia idea en su cabeza, talvez la pérdida de un dinero (que para unos va y viene y para otros cuando viene es un milagro), talvez la muerte de un ser muy querido, talvez la maldita adicción... O un amor no correspondido. Está de moda ¿no?
When I´ll say that something…
Debería escribir algo diferente, en todos los diarios sale siempre lo mismo, ya no es algo que amerite buena imaginación, sino todo lo contrario, sin embargo frente al monitor y con la música a todo volumen no hay algo más que pueda imaginar.
Hace frío, a pesar de haber cerrado las ventanas de la sala, hace frío.
Las ideas nacen y crecen pero no se reproducen en mi, por lo tanto mueren. Con tantas ideas diferentes, no puedo entrelazar lo común ya que esto no existe. Se me vino una idea...
I wanna hold your hand!…
No se le salía de la cabeza, era lo único en lo que pensaba, desde que salió de su casa, desde que entró en ella, desde que la vio hace tiempo, desde que escuchó a esos tiernos labios pronunciar esas palabras tan blasfemas, desde que su amor fue de otro... Tenía esa horrible idea en mente. Ya no lo soportaba más, había decidido que lo haría aunque fuese lo último y después de eso todo pierda la razón de ser como es. Estaba decidido. Había destruido su cuerpo en baños de licor y droga, había destruido su mente con pensamientos tan inhumanos y estaba a punto de destruir lo último que le quedaba: su condición de ser humano.
I wanna hold your hand!
I wanna hold your hand!…
El frío penetra hasta en mi vista, la cual se nubla, las lágrimas caen, qué sería de mi si no tuviera cortinas, aunque si lo pienso bien ¿servirán de algo las cortinas? No creo que el frío quede en ellas, pasará filtrado, pero pasa. Esas cortinas están viejísimas, como los términos que a veces utilizo para conversar e incluso para escribir. Y tengo 19 años, qué será de una yo a los 60 a los 70, qué aburrido... No recuerdo bien cómo quería que termine esta historia, la música está muy baja, le subo el volumen, ya no escucho ni el sonido de la no tan lejana carretera central.
And when I touch you I feel happy inside.
It´s such a feeling that my love
I can´t hide, I can´t hide, I can´t hide…
Sus ideas morbosas llenas de venganza sin una pizca de su mal llamado “amor” lo llenaban de emoción, le hacían perder la calma, avanzaba a paso seguro, aun sin conocer bien la casa por dentro él sentía que nada podía salirle mal. Parado al costado de un árbol sin hojas, que reverdecía desde abajo (algo que si hubiera estado sobrio le hubiera llamado la atención), trató de ver dentro de la casa. Un salón, unas ventanas, una canción que no reconocía. A lo lejos se divisaba una débil luz ámbar. Su corazón latía rápidamente de tan sólo imaginar lo cerca que podía estar de su amada, odiada, deseada.
Yeah, you got that something,
I think you´ll understand.
When I feel that something…
Esto va tomando forma y sin embargo no comienza a gustarme, me parece que lo hubiera leído por ahí en un librito de luca afuera del colegio, en el compendio, no sé! La música es lo único que me tranquiliza, si hiciera más frío me rendiría e iría a dormir. Suena un motor afuera, se escucha lejísimos, creo que debería escuchar la música más baja. Me agacho para buscar mis audífonos, siempre se caen cuando estoy jugando o golpeando la PC, me apoyo con la mano izquierda en la cajita del teclado, con otra me apoyo en el suelo, mis rodillas también, forzando la vista creo divisar algo, de pronto el frío muy fuerte, maldición cómo puede alterarse tanto el clima de un momento a otro... Mi corazón late con fuerza, mis ojos se abren de repente, las lágrimas suben a ellos como si quisieran huir de mi rostro, no puedo evitarlo, una mueca de dolor, quiero gritar, la música suena muy fuerte, caigo de golpe al suelo, el motor se escucha más nítido, las ventanas abiertas, un hombre a mis espaldas, sus pantalones mojados, los ojos rojos, la sonrisa paralizada en su rostro y mi mano izquierda sobre la cajita del teclado, lejos de mi brazo que derrocha sangre, al igual que mis ojos derrochan lágrimas, mi cuerpo dolor, rabia, impotencia... Los golpes sobre mi cuerpo, el frío sobre mi piel, mi vista nublada, se abre la puerta de un golpe, se cierra mi vida...
I wanna hold your hand!
I wanna hold your hand!
I wanna hold your hand!

Si atraparon o no al asesino de la que no soy yo, no lo sé, pero hace frío y ya me rendí. A dormir.