Josué… ¿Cuánto tiempo llevamos aquí? No sé si la luz que me hiere es por el tiempo que cobra iluminación allá afuera o porque hace mucho que no habría los ojos. Hace frío, pero mi piel está caliente, el ambiente aquí abajo, donde aún se tienden nuestros cuerpos está cargado, como si algo hirviera bajo nosotros, pero cuando intento levantarme siento el aire frío hundirse en mis poros, convenciéndome que esto se trata de un despertar y no de un sueño. ¿Cuánto tiempo llevo dormida? ¿Has estado dormido conmigo? Hace un momento hubiera jurado que incluso había humedad entre nuestra piel, pero ahora que puedo palpar con más seguridad me doy cuenta que estamos secos, secos y completamente desnudos, no hay ni una gota de sudor. ¿Hace cuanto que no sentía este aturdimiento? No estoy segura de qué es y qué no… Aun no puedo abrir bien los ojos, aun no puedo definir bien si es tu cuerpo o el mío el que entibiece bajo mis manos, pero algo me dice que estás en la misma habitación que yo. Sabes que lo sabría. Lo sabes. Me mareo intentando pararme y caigo nuevamente en la delicadez de aquella piel tierna y suave bajo mis ásperos poros… Siempre lo supiste, lo sé.
¿Porqué estamos aquí? ¿Cómo llegamos? Recuerdo pocas cosas del pasado, recuerdo y me doy cuenta. ¡Estoy soñando de nuevo! Esto no puede ser real, tú te fuiste ¿Recuerdas? ¡Josué despierta! Aun cuando no puedo abrir bien los ojos comienzo a despertar, me doy cuenta, no me siento más vulnerable a lo que pueda descubrir, después de todo lo sabes, sabes que ya me he golpeado mucho, sabes que después de todo, después de ti, nada puede dolerme más, cuando me doy cuenta de esto… Abro los ojos. Ja. A veces quisieras que la locura te consumiera, que increíble, que terriblemente sorprendente es la realidad. Nada de lo que alguna vez imaginaste es capaz de superarla. Josué… estás aquí. Lo sabía ¿ves? Lo sabes, lo sabías, sabías que yo sabría… ¿Qué es todo esto? ¿Qué hacemos aquí? ¿Desde cuando? ¿Qué fue todo eso que recuerdo? ¿Nunca te fuiste? ¿todo fue un sueño?
-Buenos días- Josué aun con los ojos cerrados dedicó una sonrisa a Patricia y la envolvió en sus brazos, cuyas dimensiones ella reconoció pero como más anchas de lo que podía recordar - ¿Dormiste bien? – ese seguía siendo el mismo olor que la despertaba en pesadillas cada noche de fiebres frias y llanto.
-Josué… - Sonrió ella dejando escapar dos gruesas lágrimas de sus ojos que curvaron su nariz y mojaron las almohadas.
-¿estás bien? Mi amor… No… No llores.
Esto es lo más cruel de soñar, es demasiado… Que pronuncie esas palabras, que tu mente sea capaz de recrear sonidos, sensaciones y olores… Es todo tan real, tan igual a como si estuviera pasando que hasta se puede tocar, y duele. No puede ser que una parte de mi aun quiera hacerse daño pensando que es posible algo así, no puede ser posible, como aun pasando tantos años duela de la misma manera que al día siguiente…
“Patricia… no somos enamorados porque tú no quisiste... para qué quieres que te diga algo si tu ya lo dijiste todo!” Cada sonrisa, cada palabra, cada canto, cada llanto, corte, cicatriz… Esto es un sueño y así será siempre, así siempre fue…
-Patricia ¿te sientes bien? – Josué con los ojos por fin bien abiertos se levantó para poder ver bien a Patricia, quien estaba llorando con el rostro cubierto por esa melena negra que llevaba por cabello.
-¡Ya! Déjame…
Algo aquí está mal… Anoche me acosté con un niño y hoy he despertado con un hombre… Sus brazos, esos no son sus brazos, su rostro, con las facciones más definidas, con el cuello más ancho, la espalda más grande… ¿Porqué siento como si de pronto mis sueños tuvieran un mayor sentido? Tú en el puente, aquel día que quise acabar con todo, que decidí que sería el fin, que ya no tenía sentido seguir aquí gastando el aire del resto… “Hola” y sonreiste, a pesar que se notaba en tu rostro que no querías saludarme y yo también sonreí a pesar que era lo último que quería hacer. Corrí, corrí, lo abracé, lo solté, corrí, subí a cualquier carro, caminé desde Surquillo hasta Barranco, me perdí, busqué y busqué donde morir donde terminar con todo “Patricia, es cierto que el mundo no está listo para más seres como tú, pero tampoco está listo para que tú te vayas, por lo menos no hasta que consiga una nueva anfitriona” y así me mantuvo en esta agonía, Carlos Negro… “No las escuches, Patricia no las escuches” estas son las peores, las que tratas de evitar a toda costa, las que hacen que pelees contra tu propio cuerpo y te golpees y grites mientras duermes “Patricia no… a ti no, a ella no… no le hagan daño… Peke…” AUXILIO PORFAVOR AYUDENME NO LO SOPORTO MÁS… SE ME VA EL AIRE, SE ME VA EL AIRE, NECESITO QUE ALGUIEN SAQUE ESTAS COSAS DE MI CABEZA PORFAVOR, SE LO RUEGO A QUIEN PUEDA ESCUCHARME, PORFAVOR, DIOS MIO AYUDAME “Dile, dile lo que dijiste… Josué ¿porqué no se lo dices? ¡Díselo!” tan diferente a cualquier glorioso recuerdo que tenga sobre ti… en el suelo, derrotado, vencido y en tu propio juego, acabado y sin más palabras que decir, con el rostro que nunca hubiera querido ver, destruyendo cada sonrisa pasada que había quedado grabada en mi mente… Y aquí vienen esas palabras que hacen que todo sea imposible, que me recuerdanque yo nací para cualquier cosa menos para ser feliz, que me recuerdan que tú eres lo perfecto para mi pero que definitivamente yo no soy para ti, porque nadie merece tan poco… “Maldita sea y ahora qué? Y AHORA QUÉ DIOS MIO EN QUIEN DEBO CONFIAR SI LA PERSONA A LA QUE AMO ME HACE ESTO? AHORA EN QUIEN SE DEBE CONFIAR, SI TÚ ME HACES ESTO JOSUE… QUE HORRIBLE PESADILLA, QUE HORRIBLE PESADILLA”…
-¡QUÉ HORRIBLE PESADILLA! AYUDENME A DESPERTARME PORFAVOR PORFAVOR.
-¡Patricia! ¡Tranquila! Soy Josué, aquí estoy… a tu lado, en la cama, en mi cuarto…
De pronto el aire helado penetró en mis pulmones y me despertó también por dentro. Era cierto, había deseado esto toda mi vida, pero como siempre, no estaba preparada para ser feliz. Perdóname por favor, pero no puedo, esas palabras no me dejan, no me permiten creer que yo puedo ser feliz y mucho menos a tu lado… Aun dentro de estas hermosas paredes azules, aun dentro de tus sábanas, aun dentro de ti.
-Buenos dias… Tuve pesadillas, dime ¿grité algo? ¿grité mucho?
-Mi amor… Déjame ser parte de tus problemas, de lo que no te gusta… no te calles las cosas
A veces no sé cómo decirte que quisiera meterme en tu pecho y dejar esas cosas en el pasado, que esas palabras me atormentan cada noche, que me hacen desconfiar de ti, que me hacen creer que pagaré por sus lágrimas, por esos momentos que nadie quiso vivir… Que lo único que quiero es nunca más me dejes, por favor Kenny dime que nunca más me dejarás.
jueves, 28 de mayo de 2009
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)